Convierto tu página web en el mejor equipo de ventas para tu negocio

No estoy aquí para venderte motos. Ese no es mi estilo.

Solo quiero darte un consejo que ya sé que ni siquiera me has pedido. Pero ya que estás en mi casa, me tomo la licencia.

Si vas a invertir en una página web para tu negocio o marca personal hazlo con cabeza.

Repito. Con cabeza.

No gastes tu dinero por gastar. Cuesta mucho conseguirlo. Que te voy a contar yo que no sepas.

Es triste admitirlo. Me he especializado en clientes que llegan rebotados porque se han gastado una pasta en su web y ha sido un auténtico fiasco.

Digo que es triste porque si me hubieran contactado antes se habrían ahorrado un buen pico y un mal trago.

Con la mano en el corazón te digo que tener una página web que no sirve para nada es como tener un sobrino tonto que tienes que contratar en verano para que no haga nada.

(Si tú has sido ese sobrino, sabes de qué te hablo).

Y en algunos casos es aún peor. Un sobrino tonto que no da palo al agua y que además se sienta en la puerta del negocio a insultar a los clientes.

Eso es una página web que no sirve para nada y además está diseñada con las patas.

Invertir en una página web no tiene que ser una experiencia en la que te sientes como si un mono te estuviera apuntando con una pistola.

Si aún no tienes muy claro por donde quieres llevar tu proyecto, te propongo algo: déjame que te cuente dos o tres cosas que creo que funcionan siempre muy bien en una página web.